29 mayo 2006

Alcoyano


La victoria expande un brillo de medalla de oro y papel de plata. La derrota alberga a menudo una luz difusa, profunda, de fondo de túnel o tesoro marítimo. Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, es el espejo literario, engrandecido y hermoso, de un viejo dicho hoy muy en mala forma: tienes más moral que el Alcoyano.

Por sus páginas flota la altísima moral de los perdedores, de los vendidos por rendidos, no por vendidos ni derrotados. El verdugo duerme peor que su víctima y el toro alcanza el cielo antes que el torero. Y es que en algunos fracasos hay un triunfo póstumo que nada tiene que ver con la gloria, hay una paz interior que no alumbra los ojos muertos de ningún general victorioso.

10 mayo 2006

El puente



Hay puentes de amor y puentes de guerra, hay saltos sobre el océano con botas de plomo. Los idiomas se hablan y aman entre ellos pero a veces parecen odiarse. Jon Kortazar vuelve a ejercer de meticuloso quitaminas en Montañas en la niebla, y envía cartas al otro lado como granadas o frutas, o palomas, o fresas con nata y poemas de tierra. El vecino curioso se lo agradece.

Seis poetas vascos pasan así la frontera a menudo impenetrable que separa a los pueblos. El adobo de prejuicios se disuelve, el burka de la incomprensión cae como una nube y deja a los sentimientos desnudos. Somos iguales porque somos diferentes.